CÓMO CRITICAR A LOS DEMÁS SIN QUE SE ENOJEN
Si cada vez que alguien pide tu opinión acerca de algo, es la última vez que ves a esa persona, tal vez, necesites aprender a hacer una crítica constructiva. A continuación, te acercamos algunas "reglas de oro" para que tus comentarios logren ser útiles y no causen ofensa al mismo tiempo.
Omite los rasgos de personalidad. Si quieres que tus críticas saquen lo mejor de alguien, no ataques uno de los déficits de su personalidad. Si comienzas trayendo a la luz ciertas deficiencias de personalidad, es posible que interpreten tus comentarios como un ataque personal, haciendo que tu punto pierda toda validez para sus oídos insultados. Desde luego, es imposible separar del todo a la persona de su trabajo, pero deberás hacer el esfuerzo en vistas de construir una verdadera crítica constructiva.
Busca un lenguaje apropiado. Cada una de las palabras que dices puede hacer la diferencia. Para bien o para mal. Usar terminología hermanada al asunto en cuestión, mantendrá la crítica constructiva dentro de un nivel profesional. Puedes lanzar incluso la crítica más severa con el lenguaje adecuado. Empezar una frase con "A mi me parece que...", o "Puedo equivocarme, pero creo que..." hace que sea menos probable que tu punto se vea envuelto en aires de hostilidad o arrogancia.
Opina sólo si estás informado. La eficacia de la crítica constructiva está en directa relación con la credibilidad de su fuente. A la inversa, pocas cosas pueden estropear tu autoridad con tanta velocidad como el hecho de basar tus comentarios en puntos equivocados.
Mantén tus emociones bajo control. Ofrecer una crítica constructiva requiere que neutralices cualquier elemento emocional. En cierto punto, puede ser imposible separarte completamente de tus emociones. Tal vez, al dar tu opinión hagas que la otra parte sienta cierto grado de vergüenza o incomodidad.
Concéntrate en qué puede hacerse, y no en lo que ya está hecho. Haz referencia a las oportunidades específicas de mejoras y evita hacer foco en los errores cometidos o en las incapacidades. Mantener tus críticas en un marco de positivismo.
Busca crear lazos de empatía. Detente por un momento y recuerda aquella ocasión en que estuviste en una situación similar a la de tu contraparte. Te sentías vulnerable, bajo ataque directo, y tu naturaleza humana estaba a la defensiva. Ahora, tenlo en cuenta antes de abrir la boca.
Utiliza la razón, no la preferencia personal. Tus críticas se sustentan sobre la base de tu predisposición natural. Pero puedes superar esto recordando que los comentarios que se basan en la razón tienen menos probabilidades de ser refutados por otros argumentos también válidos y de la misma naturaleza.
Otorga tiempo para una respuesta. Una de tus posibilidades es hacer una pausa entre cada crítica y dar a la otra persona la posibilidad de explicarse. El acto de ofrecer una explicación, por más débil que ésta sea, es intelectualmente satisfactorio: ayuda a mantener su ego intacto, a la vez que evita que la situación lo abrume. Además, darás la imagen de ser una persona justa y de mente abierta.
Las cosas como son. Cuando la crítica es formulada con un apropiado equilibrio de tacto y autoridad, te permitirá ganar incluso algo mucho más importante: un respeto duradero y un mayor grado de productividad de parte de la gente que te rodea.
