EDITORIAL
VOLVAMOS SER NIÑOS
Triste el día que asomando a una ventana de nuestra alma descubramos que el niño que vivía en nosotros, se ha ido... ya no está. Con él se habrán ido la alegría, la esperanza, el asombro, el entusiasmo, la inocencia y la fantasía.
No muchos conocen la importancia de tener viviendo en nuestro interior al niño que una vez fuimos. De saberlo, pienso que jamás lo dejarían partir, todo lo contrario, lo cuidarían como un tesoro, el tesoro que realmente es.
Alguien que conoció, verdaderamente, el valor de ese tesoro, fue Pablo Neruda, quien decía que tenía juguetes en su casa sin los cuales no podría vivir y que el hombre que no juega había perdido para siempre al niño que vivía en él.
En la vida del adulto se presentan situaciones en las cuales se tienen que hacer cosas que sólo se podrían realizar si llevamos un niño adentro, en lo profundo de nuestro corazón, por eso Juana de Ibarbourou decía que la niñez es la etapa en que todos los hombres son creadores.
Una de las cosas más fundamentales en la vida es no dejarse agobiar por las adversidades, por el trabajo y las enfermedades. Y, creo que una de las mejores estrategias para ello es mantener encendida la llama de la niñez, es preciso mantener latente a nuestro niño interior hasta el último hálito de vida. Riamos como niños, sintamos como niños, lloremos como niños (recuerda que los niños tienen la asombrosa capacidad de pasar del llanto a la risa con una pasmosa ligereza).
El alma de un niño se traduce en su dulce mirada, en un sueño tranquilo, en el tren de ilusiones en el cual viaja, en la facilidad con que lo que es blanco y negro, lo hace multicolor con la mágica paleta de colores que tiene, no en sus manos, sino en su corazón.
Pero hay un lado oscuro en todo esto, desagraciadamente en algunos niños no todo es color de rosa. Alguien, a modo de portavoz de tantos niños que peregrinan mendigando por las calles , podría decir: "Es horrible esta complejidad humana donde parece que no le importamos a nadie, y algunos abusan de nuestro cuerpo ensuciando nuestras almas, un alma que deseo llevar limpia de regreso al Creador. ¿Y ahora qué le digo? ¿cómo puedo limpiar mi corazón? ¿qué hago con mis sueños? ¿con mi acuarela sin colores? ¿por qué mi mundo tiene que ser blanco y negro? ¿y, más negro que blanco?".
Y nosotros preguntamos ¿Acaso se está haciendo lo suficiente por ellos?
FELICIDADES NIÑOS, ESPECIALMENTE LOS DE LA CALLE
DIOS LOS BENDIGA
EL DIRECTOR
